Palma de Mallorca – El mejor lugar del mundo para vivir

Palma de Mallorca - El mejor lugar del mundo para vivir

Palma de Mallorca

Recientemente, el diario británico The Times proclamó la ciudad de Palma de Mallorca como “el mejor lugar del mundo donde vivir“.

Los argumentos citados en la lista han sido el clima, el casco urbano, la gastronomía o sus playas. Y no se obvia la estrecha relación del archipiélago balear con los ciudadanos británicos. Palma de Mallorca se alza con la primera posición en una lista con otras 50 ciudades, donde ha dejado atrás otras opciones como Toronto, Berlín o Auckland.

Así lo ha explicado el diario inglés The Times: «Hemos recorrido ciudades y pueblos salvajes o con espectaculares playas, las más agrestes, donde podrá disfrutar de lo mejor de la vida familiar, así como las ciudades predilectas para iniciar una carrera … pero nuestro ganador para 2015 es Palma, una de las más pintorescas ciudades españolas que pensamos que lo tiene todo».

http://www.thesundaytimes.co.uk/sto/style/homes_and_gardens/best_places/article1533629.ece

  1. Buen clima

El templado clima mediterráneo, con una temperatura media anual de 16 ºC, hace que Palma de Mallorca sea uno de los destinos preferidos por los europeos, no solo en verano, sino en invierno, donde las temperaturas, aunque frías para los habitantes de la isla, resultan muy templadas para los vecinos del norte. Enero y febrero son los meses más difíciles, no tanto por la bajada del termómetro sino por la humedad, que incrementa la sensación térmica y que hace que el frio sea menos soportable. Muchos aprovechan estos meses, de temporada baja y de escaso turismo, para irse a países más cálidos y baratos o para aprender o perfeccionar idiomas en el extranjero. El invierno en Mallorca es un trámite. Una época que todo el mundo espera que pase lo antes posible, sin dedicarle demasiada atención, ni siquiera arquitectónicamente, ya que las casas antiguas, y muchas de las de reciente construcción, no disponen de calefacción. Pero el frío dura poco y, generalmente, uno puede empezar a bañarse en el mar en abril y seguir hasta principios de noviembre, sin necesidad de ser muy valiente.

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  1. Bien conectada con el resto de Europa

El aeropuerto de Palma es el tercer con más volumen de pasajeros de España, después de Madrid y Barcelona, y en verano uno de los más frecuentados de Europa. La capital de Baleares conecta con muchas de las capitales europeas y con las principales ciudades del Reino Unido y Alemania. Si un habitante de Ámsterdam, Manchester o Dublín no recuerda ya como es la luz del sol, tan solo tienen que tomar un vuelo de unas horas y, una semana más tarde, regresará a su trabajo con una tonalidad que puede variar del rojo cangrejo al tostado.

El puerto deportivo es también un lugar de peregrinaje de yates de lujo, en verano, y de paso, aprovisionamiento o reparación de embarcaciones en invierno; procedentes de Europa y con rumbo al Caribe. Una industria que genera muchos beneficios y un tipo de inmigrante que busca trabajar en los barcos, ya sea como patrón, marino, cocinero o chico/a para todo. Gente joven que llega de todos los rincones del mundo, incluso Nueva Zelanda o Sudáfrica, en busca de dinero y aventuras.

  1. Pequeña pero cosmopolita

A pesar de tener unas dimensiones más bien reducidas y 427.973 habitantes, según datos del ayuntamiento de enero del 2015, Palma de Mallorca cuenta con un ambiente cosmopolita que ya el escritor mallorquín José Carlos Llop, describía en “En la ciudad Sumergida”. Palma, cuenta este autor, era un lugar donde podías encontrarte en la misma terraza con Robert Graves, Joan Miró o Yeats; un destino para muchos exiliados europeos del nazismo y más adelante, en los 50, una parada donde Frank Sinatra venía a cantar. Este espíritu internacional, sigue siendo uno de sus mayores encantos, en el que además de mezclarse las nacionalidades, también lo hacen las diversas clases sociales, incluso los famosos. La zona de Santa Catalina, muy cerca del puerto, es uno de los barrios más cosmopolitas, en los que a veces se puede tener la sensación de estar en el Soho londinense o en una pequeña callejuela parisina o de Marsella. Allí la comunidad extranjera –formada mayoritariamente por alemanes, ingleses, franceses, suizos, suecos o noruegos– ha abierto sus tiendas, negocios y pequeños restaurantes. Hay pastelerías con terraza con vocación parisina, restaurantes de todas las cocinas del mundo, supermercados de productos ingleses o alemanes y un bar sueco. Todos conviven con las panaderías mallorquinas que venden ensaimadas y los bares, de toda la vida, que preparan deliciosos llonguets (bocadillos). Los sábados y domingos por la mañana uno puede elegir en qué país le apetece desayunar.

  1. Es la puerta de entrada a una bonita isla

La Sierra de Tramontana está considerada Patrimonio Mundial por la Unesco, en la categoría de paisaje cultural. Sus pequeños pueblos, sus calas desiertas y sus cielos color de rosa han enamorado a muchos, hasta a sus más fervientes detractores.

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  1. Un casco antiguo bien conservado

La parte vieja de la ciudad aún conserva el trazado medieval de calles estrechas y sombrías, y es un conjunto de edificios de estilo gótico, agrupados entorno a la catedral y alrededores, como el Palacio Episcopal, el de la Almudaina, la Lonja -donde los mallorquines medievales hacían sus negocios-, el Consulado del Mar y un montón de iglesias y conventos. Existe también un antiguo barrio judío, Cala Major, que floreció desde finales del siglo XIII al XV, ya que en 1435 los judíos fueron obligados a convertirse al cristianismo. Los baños árabes es el monumento más emblemático del pasado musulmán de la ciudad y, por supuesto, no podía faltar una ruta modernista, con diferentes edificios repartidos por varias zonas de la ciudad. Can Forteza Rey, es uno de los más destacados, pero contrariamente a lo que muchos turistas creen, no lo diseñó Gaudí sino de Lluís Forteza Rey, un joyero admirador de este estilo arquitectónico. Para ver el efímero paso de Gaudí en Palma hay que ir a la catedral, ya que allí realizó algunas reformas. Existen también antiguos barrios de pescadores, por la zona del puerto, con sus casas bajas y sus persianas mallorquinas que miran al mar, y que hoy en día se han convertido en zonas residenciales con precios prohibitivos.

Por supuesto no podemos olvidar que en el S.XVI se construyó el Palacio de los Marqueses de Ferrandell (Ca’n Maroto) y con el paso de los siglos, este edificio de gran interés patrimonial y arquitectónico se convertirá en un pequeño y familiar HOTEL BORN.

  1. Ambiente artístico

Esta ciudad, y la isla en general, han sido siempre refugio de artistas y su ambiente ha propiciado la creatividad. Escritores, músicos y pintores de distintos países y épocas se trasladaron a esta roca del Mediterráneo porque, según cuenta Robert Graves en Por qué vivo en Mallorca era barato vivir y uno podía dedicarse al arte sin invertir grandes esfuerzos en la supervivencia.

 

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